¿Tan necesarios son?
- Saturados (sin dobles enlaces)
- Ácido Butírico
- Ácido Palmítico
- Ácido Esteárico
- Insaturados (con dobles enlaces)
- Monoinsaturados (un doble enlace)
- Omega 9 – Ácido Oleico
- Poliinsaturados (más de un doble enlace)
- Omega 6 – Ácido Linoleico, Ácido Gamma linolénico y Ácido Araquidónico
- Omega 3 – Ácido Alfa linolénico (ALA), Ácido Eicosapentanoico (EPA) y Ácido Docosahexaenoico (DHA)
También se ha de tener en cuenta la fuente de obtención del omega 3. Siempre será mejor la de pescado de tamaño pequeño y salvaje, como son las sardinas, los arenques o la anchoa, que no el de gran tamaño como el atún o el salmón, porque esto comporta una mayor concentración de tóxicos y metales pesados (plomo, mercurio, etc.). Otra buena fuente sería la de un tipo de marisco llamado krill, ya que forma parte de los niveles más bajos de la cadena alimentaria marina y es de los de menor tamaño. Y si queremos buscar una opción aún más pura recurriremos a las algas, que por ser las primeras en la cadena carecen totalmente de contaminantes.
Según vamos ascendiendo a lo largo de dicha cadena los contaminantes pasan de unos seres vivos a otros a través de la alimentación, y este hecho multiplica por millón los tóxicos presentes en el piso inferior. Las algas serían por tanto el origen de omega 3 más limpio, pero también el más caro por su baja disponibilidad y su costosa extracción.
- Pescado azul de pequeño tamaño y salvaje
- Otros pescados azules mayores como la caballa o el pez espada
- Algas
- Semillas de chía y en siguiente lugar semillas de lino marrón
- Frutos secos, sobretodo las nueces
- La soja, principalmente sus derivados fermentados
En todo momento, cuando aumentemos la ingesta de omega 3, tanto en complemento como a través de la alimentación, no hemos de olvidarnos del correcto equilibrio que han de tener con respecto a los omega 6. El perfecto balance sería en torno al 2:1, donde por cada ración de omega 3 deberían haber 2 de omega 6. Pero la ingesta de omega 6 en nuestra cultura es abundante sin necesitar un esfuerzo extra para aumentar su ingesta, pues está presente en todos los aceites vegetales (sésamo, girasol, maíz…), en los aceites de borraja y onagra, en las semillas, en los frutos secos y en todos los derivados de la soja.
Por el contrario, deberíamos tener cuidado de no excedernos con dichos omega 6, ya que si se produce el desbalance se convierten en proinflamatorios, aumentando por ello las crisis de dolor en enfermedades inflamatorias como las artritis.
- El aumento del colesterol HDL (“el bueno”)
- La antiagregación plaquetaria para la prevención de la aterioescleroris
- La disminución de los triglicéridos en sangre.
- Potente antioxidante de la retina para la prevención y tratamiento de la degeneración macular
- Tomado durante el embarazo aumenta el coeficiente intelectual del feto y disminuye la presión postparto
- Potencia la fertilidad tanto masculina como femenina.
- Las enfermedades coronarias
- La hipertrigliceridemia
- La hipertensión arterial
- La artritis reumatoide
- Las enfermedades cardiovasculares secundarias, así como su prevención
Cuando optamos por un producto que solamente presenta uno de los dos, hemos de recordar que la toma de DHA aumenta al mismo tiempo nuestra producción interna de EPA, pero en cambio el EPA disminuye la absorción del DHA. Por ello siempre es preferible elegir aquellos productos basados sólo en DHA o bien que incluyan una mezcla de ambos, y optar por el EPA sólo en casos muy concretos con base terapéutica específica y con un plazo pautado previamente por un profesional.
- Disminución de los efectos adversos de la medicación usada en el virus VIH
- Tratamiento general de afecciones respiratorias como: las alergias, Enfermedad Obstructiva Crónica (EPOC) y Síndrome de distress respiratorio agudo, Fibrosis quística
- Optimización del paciente crítico
- Afectaciones renales tales como: diálisis, Síndrome nefrótico, nefropatía por Inmunoglobulina A y urolitiasis idiopática recurrente
- Dismenorrea y menopausia
- Durante el embarazo: mejora en el desarrollo de cerebro y ojos intrauterino, así como aumento de la inteligencia infantil durante la lactancia materna
- Esclerosis múltiple
- Migrañas
- Aparato locomotor: dolor del cuello o del hombro de origen discal, artrosis y osteoporosis
- Obesidad
- Epilepsia
- Neuropatía
- Problemas de la piel como el eczema, la psoriasis y la mejor cicatrización de heridas
- Prevención de enfermedades cardiovasculares como: la angina de pecho y las arritmias cardiacas, así como tratamiento del by-pass coronario y la angioplastia transluminal
- Mejora del rendimiento atlético
- Tratamiento de patologías infantiles como el déficit de atención y de la hiperactividad infantil, así como el autismo y la dislexia
- Patologías psicológicas como el trastorno bipolar, la ansiedad y la depresión, así como la esquizofrenia y la discinesia tardía consecuencia de la toma de antipsicóticos
- Tratamiento del Síndrome de fatiga crónica
- Diferentes trastornos cognitivos como la demencia
- Mejora del funcionamiento del sistema inmune
- Potentes antiinflamatorios generales, así como en el tratamiento de las diferentes Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII)
- Enfermedades hepáticas, prostáticas y pancreáticas
- Lupus Eritematoso Sistémico (LES)
- Claudicación intermitente y prevención del ICTUS
- Fenilcetonuria
- Preclampsia
- Enfermedad de Raynaud
- Sepsis o infección sanguínea bacteriana
- Mejora de la recuperación tras cirugía, de la salud en general y de la calidad de vida
La dosis con efecto demostrable de una manera general para cualquiera de estas indicaciones sería de un gramo de la mezcla, en proporción 465 mg de EPA y 375 mg de DHA. Esto equivaldría a 650 g de bacalao, 312 g de gambas, 65 g de sardinas, 85 g de trucha o salmón, 57 g de arenques o 230 g de atún enlatado. Y si hacemos la equivalencia con respecto al aceite de pescado, una cucharada de este aceite sería similar a 3 g de la mezcla.





