La Vitamina C – parte 1

Una gran protagonista

Comienza el otoño y con él nos preparamos para el cambio de estación, más frío y de mayor recogimiento. Nuestras defensas necesitan un plus de vitalidad y nuestra mente un extra de energía. Sencillamente hablamos de la vitamina C.
La vitamina C es una de las protagonistas de la medicina, tanto desde el campo de la complementación como desde la alopatía o simplemente desde la alimentación. Por ello hoy nos dedicaremos a hacer un breve repaso por “la historia” de esta gran vitamina, puesto que, como veremos, no sólo abarca el tratamiento del resfriado común como muchos pensamos, sino que la evidencia científica la lleva mucho más allá.
Ya que se trata de una vitamina con una literatura tan extensa, completaremos el artículo en 2 partes. Hoy nos centraremos en sus propiedades fundamentales, sus dosis terapéuticas y sus mecanismos más eficaces para lograr alcanzar su máxima absorción.
Su nombre científico es ácido ascórbico, y se presenta de dicha forma en la naturaleza. El termino ascórbico procede del vocablo escorbuto, que significa “muerte negra”. Esto se explica porque antiguamente la mayoría de los marineros morían a causa de dicha enfermedad, en la cual se producía una equimosis general con hemorragias tanto externas como internas de todos los órganos, las cuales dotaban de color negro a todo el cuerpo de la persona a causa de la sangre extravasada y posteriormente coagulada. La explicación a dicha epidemia en la mar era que los trabajadores no consumían apenas alimentos frescos, pues almacenaban reservas de comida congelada para sus largos trayectos en barco; basando la dieta en carne, pescado, huevos y leche, un grupo de alimentos que carece de vitamina C o solamente posee trazas de ésta. Además, la carne era secada en salazón y acompañada siempre de patata, una hortaliza que pierde toda su concentración de vitamina C en el cocinado.
En el siglo XVIII había ya más de 2000 marineros ingresados en diversos hospitales alrededor del mundo con el diagnóstico de escorbuto. Fue entonces cuando un sabio almirante comprobó que sus enfermos eran curados mediante remedios como la sidra, la clara de huevo o el zumo de limón. Y más adelante se descubrió que dicha mejoría era debida a la ingesta abundante de zumos a base de cítricos, los cuales engloban el grupo de alimentos con mayor riqueza en vitamina C. Finalmente, fue en el siglo XIX cuando se concluyó el tratamiento definitivo de la enfermedad, consistente en la mera administración de vitamina C y mantenida con una correcta ingesta regular de alimentos crudos y frescos.
Sus PROPIEDADES fisiológicas más destacadas son las siguientes:
  • Se trata de una vitamina hidrosoluble, esto quiere decir que se disuelve en agua y por tanto su campo de acción es el medio acuoso del cuerpo humano, como por ejemplo la sangre, y no afecta en cambio a los tejidos grasos como el sistema nervioso. Con ello queremos expresar que se define como un antioxidante de todas las partes líquidas de nuestro organismo y no de las partes lipídicas, en cuyo caso la protagonista sería la vitamina E.
  • Pero el hecho de que no funcione como antioxidante del sistema nervioso no quiere decir que no tenga influencia sobre éste, ya que produce un aumento de la capacidad de concentración mental debido a que potencia la síntesis de neurotransmisores vinculados a dicha función, como son la adrenalina y la noradrenalina. Estas dos sustancias actúan así mismo sobre las glándulas suprarrenales presentando una acción indirecta sobre el sistema nervioso central, ya que la vitamina C no atraviesa la barrera hematoencefálica de nuestro cerebro. Esto explica como tomar una naranja a la hora de la cena pueda desvelar el sueño, ya que la ingesta de vitamina C produciría un aumento de los niveles de dichos neurotransmisores y nos mantendría despiertos durante más tiempo, mediante la activación de nuestra actividad mental.
  • Una de sus propiedades más evidentes, tal como hemos visto en la introducción, es su acción antiescorbuto, ya que reconvierte el cuadro de carencia de vitamina C. Dentro de esta enfermedad el paciente presenta una debilidad de todo el tejido conjuntivo por déficit de colágeno, lo cual conduce a la disminución de turgencia de todos nuestros vasos sanguíneos, con extravasación de sangre fuera de la pared venosa que finaliza con un sin fin de hemorragias internas subcutáneas, llamadas equimosis, además de una fragilidad capilar y venosa generalizada. El diagnóstico se lleva a cabo mediante un aparato que aplica una presión superior a los 200mm de mercurio sobre un vaso sanguíneo, manteniendo dicha presión elevada durante unos minutos hasta que comienza la aparición de la equimosis. Si dicho inicio se produce en pocos minutos se le diagnostica la enfermedad, es decir, la carencia de vitamina C. De una forma más sencilla se puede verificar dicha carencia en aquellas personas que presentan hematomas en la piel al mínimo golpe externo, esto se debe a que sus paredes venosas son excesivamente débiles y cualquier pequeño traumatismo produce la salida de sangre hacia fuera del vaso. En cuyo caso el tratamiento sería tan sencillo como la administración de vitamina C, siempre unida a una dosis considerable de bioflavonoides como explicaremos más adelante.
  • La vitamina C se necesita también para la maduración del colágeno ya que actúa en el proceso de transformación del precolágeno en colágeno maduro. Dicho proceso requiere de varias transformaciones consecutivas, dos de ellas son las consideradas más importantes, y es ahí donde precisamente la vitamina C resulta indispensable. Se trata de una reacción de hidroxilación en la cual los aminoácidos prolina y lisina pasan a la forma hidroxiprolina e hidroxilisina, que son los sustratos básicos del colágeno maduro. Por ello la toma del complejo vitamina C + hidroxiprolina + hidroxilisina mejoraran el estado de nuestro colágeno como tratamiento tanto de artropatías como de problemas de piel, cabello, uñas, etc. Tener un buen colágeno se traduce pues en un esqueleto sano, donde las fracturas óseas consolidan con facilidad y existe un buen almacén de minerales fundamentales para la articulación, como son el calcio o el magnesio, ya que estos oligoelementos se encuentran almacenados dentro de dicho colágeno nutriendo de forma indispensable nuestros huesos. Con esta explicación concluimos que ante cualquier fractura se debería tomar un mínimo de 50mg diarios de vitamina C, así como también para la cicatrización de heridas cutáneas o úlceras de diferentes mucosas. Por el contrario si tenemos niveles bajos de dicha vitamina los procesos de cicatrización se alargarían y en casos concretos, como esguinces o tendinitis, la regeneración del colágeno no sería óptima.
  • Nos encontramos además con que juega un papel importante en relación con el cáncer.

    Ya que cuando un tumor crece dentro del organismo, nuestro cuerpo se defiende en una primera fase mediante su encapsulación, rodeándolo de tejido conjuntivo para impedir que siga creciendo por fuera de dicha cápsula y se convierta en maligno. Esto es positivo siempre y cuando el cierre de la cápsula sea completo, pero negativo en el sentido de que impide el reconocimiento del tumor por parte de nuestros antígenos, los cuales llevan a cabo la activación del sistema inmunológico con fines de destrucción de todo aquello que nos perjudica. Por ello hay vertientes que la defienden en este punto y otras que prefieren descartar su uso. Lo que sí es correcto saber es que a dosis altas, de incluso 50gr de ascorbato de sodio vía intravenosa a través de un suero gota a gota lentamente, desencadena la activación de la apoptosis celular, es decir, el suicidio o muerte espontánea de las células tumorales sin provocar una inflamación secundaria por autodestrucción. Acabando entonces con el tumor sin existir reacción inflamatoria alguna. Dicha apoptosis pone en marcha a los llamados linfocitos T8 citotóxicos y a las células NK (Natural Killer) de la línea TH1, los cuales se encargan de la eliminación de las células malignas detectadas. El mayor problema de dichas dosis tan altas es que gran parte de la misma no es capaz de pasar al interior de la célula y en consecuencia es eliminada vía urinaria, por tanto se ha de tener mucho cuidado con lo efectos negativos de dicha pérdida masiva de vitamina C a través del riñón. Vuelve a ser entonces el campo del cáncer un terreno polémico en el uso de esta vitamina.

  • Esta acción que desempeña sobre nuestro sistema inmune nos ha llevado a pensar en sus efectos sobre la lucha antiviral, por destrucción de la célula invadida. Los estudios han concluido que no actúa como preventivo de la gripe ni de los catarros o el resfriado común, ya que no disminuye la frecuencia de los mismos cuando es ingerida. Tampoco ayuda en la resolución del cuadro si la tomas una vez diagnosticada la infección. Su función específica se centra en que tomada con regularidad, ya sea en forma de complementos o a través de la dieta diaria, no disminuye el número de gripes por año pero sí que suaviza su intensidad en caso de infectarse por el virus, y al mismo tiempo acorta la duración de la sintomatología. Cuando ya la gripe se ha implantado influye levemente en su remisión y en todo caso ha de ser tomada muy al principio de los primeros signos. Aún así existen dos excepciones a todas estas afirmaciones que son las siguientes:

    1. Los maratonianos que se dedican a correr como deportistas de élite si toman 50mg al día de vitamina C durante los 15 días previos a la carrera se disminuye la frecuencia de los resfriados provocados a lo largo del maratón en un 40%.
    2. Y el segundo caso son los ancianos ingresados en instituciones geriátricas, donde la toma de vitamina C actúa de preventivo de gripes, debido a que los planes de comida de dichos centros presentan abundantes platos cocinados en forma de purés o cremas donde la presencia de dicha vitamina a es mínima a efectos del calor aplicado sobre los alimentos durante la cocción, provocando un cuadro subclínico de escorbuto en muchos de estos ancianos, causa también de un aumento de infecciones respiratorias.
RUTAS METABÓLICAS

La vitamina C se presenta de forma natural en todo nuestro entorno unida siempre a bioflavonoides, cuya función es proteger su fácil oxidación, ya que el contacto con el oxígeno la oxida muy rápidamente en escasos minutos. Dicho oxígeno puede ser tanto el presente en el aire como el que se encuentra dentro de nuestro estómago, ingerido a través de la deglución. Cuando la vitamina es oxidada ya pierde completamente su función como antioxidante, por ello es tan importante comer la naranja entera y no en zumo, pues estos bioflavonoides se encuentran en la parte blanca que es desechada y además el mismo proceso de exprimido ya introduce un exceso de oxígeno en la fruta. Así como también se hemos de tener presente la elección de complementos dietéticos de vitamina C que vayan siempre unidos a un complejo de bioflavonoides.

Su absorción se produce en la primera parte del tubo digestivo, produciendo un pico máximo de elevación casi al momento de su ingesta. Pero hoy en día existen diferentes opciones de formulación del suplemento, que han logrado mantener una prolongación en el tiempo de los niveles de vitamina C con una sola toma diaria por la mañana.
Las distintas formas de vitamina C son:
  • Como ácido ascórbico, que es su presentación más pura ya que así mismo se encuentra en la naturaleza.
  • También existen formas lipídicas como el palmitato de ascorbilo, el cual sólo está autorizado en España a nivel cosmético para el uso de diversas cremas de belleza antiedad, por tanto no se vende como complemento ya que no lo permite la legalidad por parte de la Agencia del Medicamento. Pero en cosmética ecológica ofrece buenos resultados para la piel.
  • Y por otro lado están los ascorbatos, que son los más usados en complementación porque no producen intolerancia gástrica al neutralizar su acidez. Aquí se incluyen: Las sales de potasio, de magnesio, de calcio o de sodio. Como desventaja es que el aporte de vitamina C en estos casos no es del 100% ya que comparten siempre una pequeña dosis del mineral que la acompañan, el cual suele ser de un 20%, por lo que de vitamina C nos queda en torno a un 80%. Por ejemplo el ascorbato de potasio incluso lleva más aporte del mineral que de vitamina por tanto no sería considerado un buen complemento de vitamina C. El de sodio produce un aumento de la tensión arterial así como de edemas. Y nos queda entonces el de calcio, llamado Ester-C, que es uno de los más vendidos y mejor tolerados, puesto que además consigue un nivel alto de vitamina C mantenido a lo largo del día de forma estable sin presentar picos de elevación y bajada a las pocas horas de su administración, tal y como ocurre con la mayoría de los complementos basados en ácido ascórbico y carentes de bioflavonoides.
Pimentón rojo ecológico

El proceso de absorción de la vitamina C se inicia en el hígado, desde el momento en el que se produce su entrada dentro del hepatocito (célula hepática). En este punto activa a los microsomas, que son unos gránulos enzimáticos que participan en la fase I y II de detoxicación hepática, provocando entonces un efecto antioxidante.

En la fase I participa el citocromo P450, uno de los máximos responsables de los procesos de oxidación, y en la fase II se liberan un amplio espectro de radicales libres que son neutralizados gracias a la acción de la vitamina C, en colaboración con otros elementos de participación conjunta, produciendo al mismo tiempo un efecto indirecto de depuración de drogas y diferentes toxinas acumuladas en este gran órgano, principal filtro de residuos.

El aumento de radicales libres se asocia a una activación de la cascada de producción de citoquinas inflamatorias y es entonces cuando la vitamina C se encarga de inhibir dichas citoquinas, produciendo un efecto antiinflamatorio y al mismo tiempo analgésico.
La DOSIS de vitamina C que un organismo adulto necesita para mantener sus niveles mínimos es de 80mg, pero si queremos usarla como tratamiento, es decir, para paliar enfermedades o prevenir diversas patologías, deberemos entonces subir la dosis por encima de este dintel, lo más frecuente son de 1 a 3gr diarios.
La vitamina C sólo permanece en nuestro cuerpo 1/3 del día porque es eliminada de forma muy rápida al alcanzar su pico máximo en sangre. Pero si optamos por una presentación de vitamina que sea de liberación sostenida (lenta), como es la patente Ester-C, aumentamos su tiempo de permanencia.
Una vez absorbida se comporta de forma similar a la glucosa, es decir, cuando alcanza un dintel concreto en sangre es eliminada a través de los riñones. Por tanto, administrada a dosis altas, por encima de los niveles C.D.R. (dosis diaria recomendada de 80mg al día), aparece en la orina. La dosis ingerida es directamente proporcional a su concentración en orina. Pero el cuerpo es inteligente y cuando considera que ya no necesita más cantidad deja de absorberla para evitar un exceso de trabajo por parte de los riñones, no siendo por tanto posible una intoxicación por sobredosis.

Esta parte no absorbida pasa entonces al tracto intestinal, por ello una dosis superior a la que nuestro cuerpo considera necesaria tiene un efecto laxante, puesto que en las paredes intestinales se lleva a cabo un proceso osmótico de atracción de agua que disminuye la consistencia de las heces, desencadenando finalmente una diarrea. La dosis a la que esto ocurre es individual de cada persona, ya que va ligada a la cantidad especifica que cada organismo necesita para cumplir sus funciones vitales según el contexto individual de la persona: las patologías asociadas, los procesos oxidativos desencadenados, la presencia de un terreno inflamatorio, etc.

Justamente la aparición de la diarrea sería entonces un claro indicativo de la dosis justa que cada paciente requiere como nivel máximo de tolerancia. De forma genérica, a modo orientativo, dicho máximo suele producirse por encima de los 3gr diarios, pero hay personas que incluso ingiriendo 10 ó 15gr diarios no han notado ninguno de estos efectos, lo cual quiere decir que esconden un gran déficit de vitamina C.

Para aumentar su absorción intracelular:
  • Además de los bioflavonoides, otro complemento que presenta sinergia absortiva sobre la vitamina C es el ácido alfa lipoico, ya que la administración de los dos en conjunto permite una mayor captación intracelular de la vitamina. De modo que con menos dosis obtendríamos los mismos efectos, pues potenciamos su absorción.
  • El hierro es un mineral que también se ve beneficiado por la vitamina C, en este caso cuando los damos unidos facilitamos la asimilación del hierro administrado dentro del complejo, ya que la vitamina C permite el cambio de su forma férrica a ferrosa, que es la presentación con mayor asimilación orgánica.
  • Un proceso similar ocurre también con el ácido fólico, que gracias a la ayuda de la vitamina C se transforma en ácido polínico, la forma activa de la vitamina B9.
En el siguiente artículo finalizaremos todo lo relativo a esta vitamina haciendo un pequeño repaso por la Medicina Ortomolecular, los alimentos más concentrados en vitamina C, su evidencia científica más estudiada y por último las precauciones de administración según cada caso.

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