No sugar baby!!!
Textura líquida
Chyawamprash o Chyavananaprasha
Sirope de ágave
Es el jugo vegetal que se extrae de las hojas o pencas del ágave, una planta originaria de América. Se caracteriza por su potente dulzor, el doble que el azúcar común, gracias a su composición principalmente a base de fructosa en un 70% y de glucosa en un 25%. Por este motivo necesitamos añadir menos cantidad para obtener el mismo poder edulcorante.
Para que mantenga sus propiedades, se ha de vigilar siempre que sea obtenido a partir de ágave crudo y de la variedad azul. Su coste en este caso puede resultar un poco más elevado, pero sólo así es considerado una opción saludable, pues cuando es sometido a temperatura sus minerales se pierden y sus azúcares se refinan.
Melaza de arroz o de maíz
Por ejemplo la melaza de arroz contiene más vitaminas y fibra que otros azúcares simples y además es una gran fuente de energía de duración prolongada, mantenida en el tiempo sin producir picos de excitación como hacen los estimulantes artificiales.
Respecto a las opciones líquidas, el sirope de arroz es uno de mis preferidos a la par con la miel de calidad. Depende el uso que queramos darle y los beneficios que busquemos respecto a nuestra salud.
Concentrado de manzana
Miel artesana
Así tenemos mieles tan diversas como la de acacia, brezo, roble, castaño… o bien una mezcla de todas ellas que es la llamada mil flores o de alta montaña. Cada variedad otorga un color más claro o más oscuro, una textura peculiar y un gusto ligeramente distinguido.Entre sus muchas virtudes, posee efectos antibacterianos, antiinflamatorios y antioxidantes, sobretodo gracias a su riqueza en propóleo, de entre muchos otros componentes.
Miel de Manuka
Textura sólida
Azúcar de caña integral
Por lo tanto es una opción saludable muy diferente al llamado azúcar moreno, que no es más que azúcar blanca teñida, caramelizada y tostada. Igual que ocurre también con el azúcar mezclado con melaza, que no deja de ser un azúcar blanco al que simplemente se le ha añadido algún tipo de jarabe para potenciar su sabor y darle un aspecto más “integral”. Por contra a todos los anteriores, el azúcar de caña integral mantiene los minerales de la caña natural, aportando no sólo sacarosa sino también sus otros muchos oligoelementos.
Se trata entonces del único azúcar que no ha padecido ningún tipo de refinamiento, ni centrifugado, ni procedimiento químico alguno, de manera que conserva todos los nutrientes de la caña pura originaria.
También lo encontraréis con otros sinónimos como panela o rapadura. E incluso el llamado mascabado, mascavo o mascovado, el cual también es integral 100% pero al mismo tiempo aporta ciertos aromas especiados debido a la zona de cultivo de donde es originaria, ya que crece rodeada de flores de múltiples especias diferentes; por ello resulta ideal para dotar de un sabor especial a la hora de elaborar postres y una gran elección para endulzar las infusiones herbales.
Azúcar o sirope de coco
Este azúcar se extrae del néctar de las flores de la palmera cocotera. Una vez recogida la savia, se cocina a fuego suave para evaporar su grado de humedad y la cantidad de agua sobrante que contiene.
Si se omite este paso, también podemos disponer del jarabe de la flor de coco al natural, con textura similar al sirope de ágave, pero de color más oscuro y toques de sabor muy diferentes.
La flor de coco está compuesta principalmente por agua en un 80%, un 15% son hidratos de carbono y un 5% minerales.
Cuando se somete al calor eliminamos la parte acuosa por evaporación y mantenemos los azúcares naturales del coco unidos a sus minerales en forma cristalizada sin sufrir aclaramiento químico ni refinado.
En el proceso de calentamiento, la savia va cambiando de tonalidad y pasa de ser un líquido translúcido a una sustancia más densa de color marrón oscuro, hasta que cristaliza complemente.
Sin ninguna duda es uno de mis favoritos 🙂
Estevia o Stevia
En realidad se trata de una planta que posee un sabor tan dulce que le permite usarse como edulcorante. Dicha propiedad es conferida por su alto contenido en esteviósidos. Si concentramos dichos esteviósidos obtenemos un polvo blanco muy fino que se usa como azúcar para endulzar cualquier alimento, pero en cantidades muchísimo menores ya que es 300 veces más potente que el azúcar común.
La podemos encontrar no sólo en polvo sino también en pequeños comprimidos solubles o en forma líquida para dosificar mediante un cuenta gotas.
La planta en sí misma es de gran valor terapéutico, ya que mantiene los niveles de glucosa en sangre estables entre las comidas principales del día. Posee además propiedades regeneradoras de las células pancreáticas en personas con problemas de intolerancia a la glucosa o que padecen diabetes tipo II.
El azúcar de abedul
El azúcar de abedul, también conocido como xylitol, se encuentra en la naturaleza de muchas frutas como las fresas, frambuesas o ciruelas e incluso en vegetales como la coliflor o todo el amplio género de las coles, también llamadas crucíferas.
Nuestro cuerpo lo produce de forma natural como paso intermedio en diversos procesos metabólicos mediados por enzimas orgánicas.
El más extendido en el mercado es aquel que se extrae de la corteza del árbol abedul, por ello también es llamado azúcar de la madera.
La gran noticia es que se constituye como otra gran alternativa bien tolerada por diabéticos y su dosificación en cocina es muy similar al azúcar común. Igualmente no debe ser un azúcar empleado en grandes cantidades.
Otros a debate
Fructosa
Su paso a la sangre es más lento y progresivo que el de la glucosa, por ello ha sido utilizado durante muchos años como endulzante de elección para las personas con diabetes. Pero actualmente muchos estudios han detectado una gran controversia en su uso, con riesgos para la salud incluso más elevados que el propio azúcar blanco. Por ello su uso debe ser muy comedido, sencillamente el aportado de forma natural a través de una pieza de fruta. Recordemos además que en cuestión de calorías es muy similar al azúcar refinado.
Eritritol
Posee un nivel mucho más bajo de calorías que el azúcar tradicional y otros edulcorantes, pero esto no significa que carezca de ellas por completo, por lo que esta información también debe ser tenida en cuenta a la hora de su consumo. El colon no lo reabsorbe en su totalidad, de ahí que pueda producir hinchazón abdominal, gases, malestar digestivo o desarreglos intestinales según la dosis ingerida.
Suele combinarse con la stevia para abaratar el coste final del producto, pero en realidad no se trata de un edulcorante natural sino sintético, por ello se ha de vigilar su concentración en la lista de los ingredientes de cada producto.
Polialcoholes
Sorbitol, maltitol, manitol, lactitol, isomaltosa… Todos ellos son azúcares alcoholes ampliamente extendidos sobretodo en las chucherías y en los chicles sin azúcar.
Al no requerir insulina para metabolizarse son bien tolerados por diabéticos en pequeñas dosis. Además no poseen efectos cariogénicos.
El gran problema de su consumo son las dosis, pues sólo una pequeña cantidad por kg de peso al día es tolerada, pues a partir de aquí nuestro intestino se ve resentido produciendo malestares similares a otros de su grupo como el eritritol.
Poseen apenar unas pocas calorías por 100g, pero producen un efecto rebote de hiperglucemia en sangre muy elevado, por lo cual, aumenta el deseo de dulce posteriormente a ser ingeridos. Además su consumo habitual disminuye el metabolismo basal evitando que nuestro organismo queme el exceso de calorías ingeridas a lo largo del día.
Sucralosa
Aparece en multitud de bebidas y también postres de todo tipo como gelatinas de sabores, natillas o yogures. Se trata de una opción muy similar a otros edulcorantes artificiales de su grupo como la sacarina, el aspartamo o el ciclamato.
CONCLUSIÓN
El dulce no procede de aquello blanco que añadimos a nuestros alimentos únicamente para potenciar su sabor, sino de una pequeña parte de un elemento que ya existe así en su estado natural y que en su justa medida aporta algo más que sabor. El resto de ese espacio dulce en nuestro plato se llena de verduras tales como la calabaza, la cebolla, la remolacha o la zanahoria entre muchas otras o bien un batido dulce que nos acompañe a base de açai, dátil rojo o jujube, camu camu, lúcuma o fenogreco, grandes superalimentos que regulan la glucosa en sangre. Pero sobretodo… y lo que es aún más importante… un plato se llena del cariño con el que lo elaboramos y de emociones positivas que llenan de por sí toda nuestra vida de un dulzor muy especial y único que no se compra en ningún sitio.
El sabor dulce es un elemento más que da armonía a nuestro plato dentro de los 5 sabores que deben expresarse en él en su conjunto para obtener un plato equilibrado. Y estos sabores poseen una educación natural en nuestro paladar desde que nacemos, algo que perdemos cuando abusamos de otros sabores creados artificialmente y excesivamente concentrados. Pero en nosotros está el volver a reeducarnos y recuperar los sabores de verdad que ahí están y no necesitan ser enmascarados.








